miércoles, 24 de octubre de 2012

El economista esperanzado, de Leopoldo Abadía

El economista esperanzado, de Leopoldo Abadía (ed. Espasa, 2012) es la obra ganadora del XIX Premio Espasa, un “Manual de urgencia para salir de la crisis” en el que su autor vuelve a deleitarnos y retarnos con su dosis de sensatez, claridad y sentido común.


El tono del libro es optimista, tal y como comprobamos en sus primeras páginas, donde el autor realiza una declaración de intenciones: la salida de la crisis está cada vez más cerca, es algo que ve con claridad y que quiere compartir con los lectores, pero también declara que tiene la esperanza de que hayamos aprendido la lección de todo lo ocurrido porque las cosas ya no volverán a ser igual.

Leopoldo Abadía afirma que ve la luz al final del túnel y quiere compartirlo con nosotros, mostrándonos “Cómo veo la crisis. Qué temores tengo, qué ha ocurrido últimamente, cómo interpreto los recortes y las reformas –aquí y en el mundo- y qué va a ocurrir, incluso dando fechas concretas.”

De forma amena y sencilla porque, como bien afirma, es necesario explicar las cosas de forma clara para que todo el mundo lo entienda y promover así una “revolución civil” protagonizada por personas con ética, criterio e iniciativa. Y aquí encontramos otra de las claves para salir de la crisis, la esperanza de que esta nos haya servido para mejorar como personas ya que “la ética debe estar por encima y delante de todo lo que vayamos a hacer”. Es necesario ser conscientes de nuestra responsabilidad individual como personas maduras, que discurren, que saben distinguir lo que está bien de lo que está mal.

El libro nos ofrece un desglose de los factores y la cronología de la crisis financiera, una breve reseña sobre la historia del Euro, análisis de los aciertos y errores al instaurar la moneda única, las claves de la burbuja inmobiliaria, los fondos de cohesión, el rescate, las participaciones preferentes, el capitalismo, la educación, la reforma laboral, la reestructuración política, la cultura del esfuerzo, la Primavera Árabe, los indignados, el estado de bienestar, la nueva Europa, el estado de las Autonomías o el banco malo.

No estamos ante un ataque contra la economía, todo lo contrario, el autor expresa que “la economía se ha convertido en, probablemente, el arma más prodigiosa creada por el ser humano. Ha formado y deformado, ha hecho nacer civilizaciones y las ha hecho desaparecer, ha creado ideas y exactamente sus contrarios, ha demostrado –como en esta crisis- lo sinvergüenzas que pueden ser unos cuantos y la capacidad que tienen para convertirnos a los demás en títeres de su forma de actuar”.

Con un espíritu constructivo, incluyendo propuestas y sugerencias para dar los pasos adecuados, el autor hilvana una obra en la que nos devela sus ideas sobre cómo debería ser no solo la economía, sino la política, la justicia y la sociedad en general. También encontramos un tono crítico, que reta a políticos, empresarios, jueces y banqueros, pero también a todos los ciudadanos, porque el autor no cree que la solución esté en un cambio del sistema, sino en un cambio de las personas que forman el sistema, un cambio personal desde dentro.

En resumen, estamos ante otro acierto de Leopoldo Abadía; puede que no coincidamos con todo lo que expone, pero sí que nos identificaremos con su sensatez y su visión práctica y constructiva.

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2 comentarios:

Mariuca dijo...

Parecen unas palabras muy bonitas, pero perdona mi incredulidad cuando te digo que no es la primera vez que una de "estas cabezas pensantes" parece haber descubierto el universo y da soluciones a todos los problemas. Si fuera tan fácil a lo mejor la crísis no se habría producido y ya estaríamos fuera. Además ¿todavía deberíamos entender cuales son esas famosas medidas que se están tomando y que curiosamente nunca incluyen inversión?.
La inversión que hace falta sin saber mucho de economía para que un país remonte.
Un saludo.

Miguel Ángel dijo...

Tienes razón, yo también desconfío de los iluminados que llegan con soluciones mágicas que a nadie se le han ocurrido antes, por eso agradezco la sensatez y la coherencia que siempre demuestra este autor. En cuanto a lo de la inversión, pues sí, nuevamente tienes toda la razón, parece de Barrio Sésamo, pero no hay manera... ¡un abrazo!