viernes, 7 de agosto de 2009

"Los hombres que no amaban a las mujeres"

Después del revuelo causado por la trilogía Millennium, este verano he emprendido la tarea de leer los tres libros con la ilusión de encontrar en sus más de 2.200 páginas las carácterísticas que tanto se han comentado: originalidad, una trama que engancha volviéndose adictiva, unos personajes atractivos y peculiares...; el resultado, después de leer la primera novela, es decepcionante.

No voy a contar más sobre la trama porque a estas alturas la mayoría habréis leído el libro o visto la película. Sólo quiero señalar los aspectos que me han resultado decepcionantes.

- El comienzo de la novela es muy original y en cinco páginas el autor consigue atraparnos con el misterio de un anciano que cada año recibe una flor el día de su cumpleaños. Cree que se las envía el asesino de su sobrina Harriet, desaparecida treinta y cinco años antes. El suspense creado por esta escena se disuelve en las 300 siguientes páginas del libro, teniendo que esperar casi hasta la mitad de la historia para retomar la trama de intriga que envuelve a la desaparación de Harriet. Finalmente, las explicaciones del envío de las flores y el motivo de la desaparición, no resulta satisfactorios.

- El tufo "progre" que envuelve toda la historia, lleva a situación ridículas como la relación entre Mikael y Erika, con el consentimiento del marido de ésta, que el autor quiere vendernos como normal, siendo algo absurdo y antinatural.

- El sexo se convierte en el motor principal en las relaciones entre los personajes, convirtiendo a Mikael en un "semental" que se acuesta con todas las que se le ponen por delante. Si la intención del autor es defender la dignidad de la mujer, creo que en este tema consigue todo lo contrario. No veo mucha dignidad en ver a mujeres caer rendidas a los pies de un hombre, teniendo en cuenta además que no queda muy claro qué tiene el protagonista que le hace tan atractivo.

- Salander es un personaje original, es cierto, pero parece ser la única persona en Suecia que sabe que se puede entrar en un ordenador de forma ilegal y obtener información confidencial.

- La descripción de las perversiones sexuales son demasiado desagradables, añadiendo un morbo gratuito que el autor se podía haber ahorrado.

- Es loable el esfuerzo por denunciar el maltrato y el silencio de las personas alrededor de la víctima, pero me da la sensación de que en el libro los hombres somos puestos en situación de sospechos simplemente por pertenecer al género masculino. Se agradecería la presunción de inocencia...

- Por último, el recurso al asesino obsesionado con lo religioso ya empieza a ser aburrido, especialmente en los autores de novela policíaca suecos. Supongo que en este país han visto la hipocresía de determinados grupos religiosos y esto ha hecho mucho daño, pero estoy seguro que allí también habrá cristianos fieles a la Palabra de Dios y con un comportamiento coherente con sus creencias, no estaría mal que les dedicarán algún libro para variar.

- Siguiendo con la Biblia, la forma de averiguar la pista clave que abre de nuevo el caso es inverosímil. No es creíble cómo uno de los personajes identifica unos números anotados por Harriet con citas de la Biblia. De repente, sin ninguna explicación, nos encontramos con que el número tres se corresponde con el libro de Levítico, tercer libro del Pentateuco, sin que haya una razón lógica para llegar a esa conclusión. Soy lector asiduo de la Biblia y estoy habituado a usar las citas de los capítulos y versículos de cada libro y os puedo asegurar que en ningún momento se me habría ocurrido identificar los números que aparecen en la novela con una cita de la Biblia.

Sinceramente, no entiendo el revuelo que esta trilogía ha levantado, puede ser como me comentó alguien del grupo de facebook "Me gustan los libros", que la única razón del éxito sea que el autor murió antes de ver publicadas las obras. De momento, no he encontrado nada que sitúe a Stieg Larsson por delante de otros autores suecos de novela policíaca como Camilla Läckberg, Asa Larsson o Mari Jungstedt y, por supuesto, queda muy por debajo del genial Henning Mankell y su personaje el inspector Kurt Wallander; éste sí que es irrepetible.

Bueno, ahora estoy leyendo la segunda, "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", espero que esta vez el libro no me decepcione. A lo mejor lo bueno de la trilogía empieza a partir de éste, ya os contaré...
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3 comentarios:

susana dijo...

tras leer entera la triología de Milenium y estar enganchada un mes y poco más ha sido la puerta a reencontrarme con el genero de la novela negra reconozco que el primero es el que meresulto super apasionate, pero todas en su conjunto han sido fabulosas

Vanina dijo...

Si eso pensas sobre el primer libro, yo no seguiria leyendo los restantes, y no verias las peliculas en ninguna de sus versiones. Saludos!

Miguel Ángel dijo...

Vanina,

Pues la verdad es que la segunda y la tercera me gustaron y terminaron convenciéndome. Publiqué las dos reseñas en las que explicaba lo que me parecieron las novelas. En cuanto a las películas, ahí tienes toda la razón, no me gustaron nada...¡un abrazo!