jueves, 2 de febrero de 2012

La Mansión del Gran Verdugo, un reality show en el que solo un concursante quedará con vida

Comparto con vosotros un relato con el que resulté ganador en el 20º Concurso de Cuentos de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid.

Se trata de "La Mansión del Gran Verdugo", un reality show en el que 8 concursantes aspiran a conseguir el suculento premio de 1 millón de euros. Solo uno de ellos resultará ganador y... ¡saldrá con vida de la mansión!... ¿TE ATREVES A PARTICIPAR?


"LA MANSIÓN DEL GRAN VERDUGO"

"Esa noche todo el país estaba pendiente del televisor. El programa más esperado de la historia estaba a punto de comenzar. La cadena que lo iba a emitir había invertido mucho dinero en la producción de ese concurso. Después de varios meses de preparación y abundante publicidad, había llegado el ansiado momento. A las diez de la noche los mandos a distancia de la mayoría de los hogares dejaron de utilizarse. Las familias se reunieron alrededor del televisor, dispuestas a disfrutar como nunca antes lo habían hecho.

   Después de media hora de anuncios, comenzó el concurso. Se escuchó la sintonía que ya se había hecho melodía habitual en todos los oídos. La cámara hizo un plano general del plató, donde apareció el presentador estrella de la cadena junto a los ocho concursantes. María, Natalia, Luis, Nuria, Samuel, Vicente, Julia y José María estaban preparados para pasar a la historia. El público que rodeaba a los protagonistas aplaudió entusiasmado, orgulloso de formar parte de ese momento histórico. Después del apoteósico comienzo, el presentador explicó los pormenores del concurso. Los ocho participantes iban a convivir durante cincuenta días en una antigua mansión. Durante las veinticuatro horas del día el telespectador podría ver desde su casa todos los movimientos de los concursantes gracias a las sesenta cámaras distribuidas por toda la mansión. Cada semana habría un programa eliminatorio en el que el concursante menos votado por el público sería... ¡Ejecutado! Al final de los cincuenta días, sólo quedaría un habitante en la mansión que se llevaría el suculento premio de 1 millón de euros.

   Los ocho protagonistas del evento fueron presentados de uno en uno con videos que les daban a conocer. Algunos estaban allí porque querían vivir una experiencia nueva o esperaban que ese programa fuese el trampolín para la fama, y otros reconocían abiertamente que concursaban por el dinero. Después de dos horas de presentación, los ocho concursantes se despidieron de sus familiares y abandonaron el plató. En el exterior del estudio esperaban los vehículos que les iba a trasladar a la mansión. El programa hizo una desconexión para introducir media hora de publicidad. Al finalizar ese bloque, los participantes ya estaban en la puerta de la mansión, esperando para entrar. Se abrió la puerta y entraron de uno en uno. Cuando el último acabó de entrar, la puerta se cerró. Las cámaras comenzaron a emitir las primeras imágenes de los habitantes dentro de la casa. ¡”La Mansión del Gran Verdugo” había comenzado!

   La acción volvió de nuevo a centrarse en el plató. El presentador se felicitó por enésima vez por el acierto de la cadena al emitir el programa, y acabó despidiéndose hasta la semana siguiente. El día después, el concurso fue tema de conversación en todo el país. Había sido record de audiencia en la historia de la televisión. Los críticos destacaron que millones de familias habían compartido juntas unas cuantas horas de sana diversión. Desde el más anciano al más joven, habían disfrutado con la emoción del concurso. Todos quedaban pendientes del próximo programa, donde se vería al primer ejecutado.

   Durante toda la semana se especuló con quién podría ser el primero en abandonar la casa. Natalia y Vicente salían en todas las quinielas. Tenían un carácter demasiado irascible y merecían ser ejecutados. El día de la primera eliminación llegó por fin. En el plató, los familiares y amigos de los concursantes hablaron durante una hora sobre los habitantes de la casa. El novio de Natalia no entendía que la gente quisiera eliminarla y pedía que le dejaran tiempo para que se conociese su verdadero carácter. La madre de Vicente suplicaba que su hijo no saliese de la casa, sería una desilusión para él y para toda la familia.

   El presentador comunicó que el público ya había emitido su veredicto y dio paso en directo con la mansión. Los ocho concursantes estaban sentados en el salón, formando un círculo alrededor de la mesa. Se les explicó cómo iba a ser la eliminación: la luz de la mansión se apagaría y el Gran Verdugo ejecutaría al concursante elegido por el público. Cuando se volviesen a encender las luces, se conocería quién había sido el eliminado.

   La tensión se palpaba en el ambiente. Los ocho compañeros intercambiaban miradas entre ellos mientras esperaban el resultado. La luz se apagó, y durante un minuto no se oyó ningún ruido. Crecía la emoción, millones de ojos esperaban el resultado de la votación. Cuando las luces se encendieron de nuevo, uno de los concursantes estaba tendido sobre la mesa. El Gran Verdugo había ejecutado al primer eliminado. La cámara fue acercándose lentamente hasta que se pudo distinguir claramente el elegido por la audiencia... ¡Habían eliminado a Nuria! ¡Qué gran sorpresa! ¡Ella no había salido en ninguna de las previsiones! Parte del público del plató comenzó a abuchear y silbar, mientras que otra parte aplaudía el resultado. La familia de Nuria se mostró sorprendida por la elección y el presentador entrevistó a su novio, quién lamentó grandemente que su novia no pudiese llegar a la final.

   En el salón, los concursantes abrazaban a Samuel, que esa semana había intimado más con la eliminada. Esa relación había sido muy cuestionada, ya que los dos tenían pareja en el exterior. Samuel lloraba porque no sabía qué iba a hacer ahora sin el apoyo de Nuria. Se planteó salir también de la casa, pero decidió continuar para brindarle a ella el triunfo. Entre los siete sacaron el cuerpo de Nuria. Un ataúd y un coche fúnebre esperaban a la primera eliminada del programa para ser trasladada al plató de televisión.

   Después de otro bloque de publicidad, las cámaras conectaron de nuevo con el plató. El coche fúnebre había entrado en los estudios entre los aplausos de multitud de jóvenes que se agolpaban en la entrada. Un gran pasillo humano abrió el camino al ataúd de Nuria. Cuando entró en el plató, el público se puso en pie jaleando a la concursante ejecutada. Toda su familia se acercó al ataúd llorando de emoción por la mala suerte de Nuria. Seguían sin entender el resultado de la votación. Su madre se mostró especialmente dolida al no poder seguir viendo a su hija dentro de la mansión.

   El programa se prolongó durante una hora más. El presentador dio muestras de su profesionalidad al quitar tensión a la eliminación y conseguir que los familiares y amigos de Nuria acabasen reconociendo que la votación había sido justa. Finalmente, despidió el programa hasta la semana siguiente. Había sido una gran noche. Batieron de nuevo el record de audiencia.

   El programa siguió desarrollándose con éxito. Los siguientes en ser ejecutados fueron Vicente, Natalia y José María. Todo se estaba produciendo de forma previsible y el concurso continuó barriendo en la parrilla televisiva. Se vertieron ríos de tinta sobre el programa, destacándose su planteamiento y la emoción con la que todo el país esperaba las eliminaciones. Se realizaron estudios sobre el comportamiento de cada concursante dentro de la mansión, valorando las reacciones de los familiares y amigos cuando eran eliminados. Políticos, artistas, deportistas, escritores, todos opinaban sobre quién era su favorito para llegar al final. Dentro de la mansión crecía la tensión entre los concursantes. La posibilidad de ganar el millón estaba cada vez más cerca y todos querían ser los ganadores. Luís y María fueron desde un principio los favoritos del público, y con el paso de los días su fama fue en aumento. Samuel y Julia no consiguieron desbancarles en las preferencias de los votantes y fueron eliminados en las dos semanas siguientes.

   Llegó el día de la final. El país se paralizó, las calles estaban desiertas, nadie quería perderse el momento mágico en el que se anunciaría el ganador final. Comenzó a sonar la sintonía. El plató estaba decorado de forma festiva. Multitud de globos y cintas de colores lo adornaban. El público gritó entusiasmado cuando entró el presentador. Los familiares de María y Luís estaban sentados en primera fila. Durante varios minutos conversaron sobre quién pensaban que iba a ganar el concurso. Todos estaban de acuerdo en que los dos finalistas tenían mucho carisma y que la votación estaría muy reñida. Luís y María esperaban nerviosos en el salón de la mansión. El presentador conectó con ellos y les preguntó sus impresiones sobre cómo se habían desarrollado los cincuenta días. Los dos concursantes contestaban escuetamente, estaban tensos y deseaban saber el resultado final de la votación. María se mostraba más inquieta de lo normal, revolviéndose constantemente en el asiento. Luís estaba algo más tranquilo y parecía controlar sus emociones. Un auxiliar del programa entregó un sobre lacrado al presentador con el resultado de la votación. Los ojos de millones de personas se posaron desde sus casas sobre ese sobre. Allí estaba escondido el nombre del ganador final, la persona que sería considerada un héroe por todo el país.

   El presentador abrió el sobre con manos temblorosas. También él estaba tenso. Sacó una tarjeta del interior del sobre y se dispuso a dar el nombre del ganador. Se hizo el silencio en la mansión, en el plató y en todos los hogares. En ese momento algo extraño comenzó a suceder en el salón de la mansión. Las cámaras enfocaron a María, que se retorcía de forma violenta. Cayó al suelo con la mano apretando su pecho. Luís se agachó para socorrerla mientras pedía ayuda. Todo era confusión y nadie sabía lo que estaba sucediendo. En el plató el público comenzó a gritar. Los familiares de María querían saber qué pasaba. El presentador pedía calma mientras esperaba una explicación de la dirección. Las cámaras de la mansión desconectaron y se dio paso a la publicidad. Todo el país quedó en suspenso sin saber lo que estaba sucediendo.

   Al día siguiente los periódicos publicaron en la portada la foto del cadáver de María. Las televisiones hicieron programas especiales sobre ella durante todo el día. Había ocurrido una tragedia, su corazón no había soportado tanta presión y había fallecido de un infarto. El médico del programa intentó reanimarla dentro de la mansión, pero no lo consiguió. María ingresó cadáver en urgencias del hospital. Se abrió un debate nacional sobre lo sucedido. Los políticos se mostraron indignados por lo que había ocurrido y pidieron explicaciones a la cadena. Ésta se desmarcó y echó toda la culpa a la productora. Los críticos se ensañaron con el concurso. La opinión pública demandaba que fuesen castigados los responsables. La familia de María estaba indignada y presentó una denuncia en los juzgados. En la semana siguiente presentaron su dimisión el director del programa, el presentador y todos los colaboradores.

   El resultado del concurso también fue motivo de escándalo. Nadie entendía por qué Luís había ganado cuando la preferida del público había sido María. La cadena se defendía alegando que María había fallecido antes de que se diese el nombre del ganador. Por tanto, no había llegado al final del concurso y el ganador era Luís, independientemente de la votación. Los jueces le dieron la razón a la cadena y la familia de María perdió la demanda. Luís acabó llevándose el millón de euros de premio. La cadena de televisión, con la ayuda de otros medios afines, inició una campaña para ganar el prestigio perdido. Se alabó el buen gusto del programa por no haber emitido las imágenes de la muerte de María. La cadena había demostrado tener buen criterio al desconectar con la mansión cuando la concursante dio muestras de encontrarse mal. Era una hora de máxima audiencia, había niños viendo el programa y se habría dañado la sensibilidad del telespectador. La decisión del programa se consideró la más acertada y fueron felicitados por no aprovecharse del morbo de las imágenes. Por encima de todo habían tenido en cuenta los sentimientos y la dignidad de los concursantes y de sus familiares y eso elevaba la categoría moral de todos los responsables del programa. En unos pocos días las críticas se convirtieron en felicitaciones y halagos hacia la cadena, el programa y el presentador. Se rechazaron todas las dimisiones presentadas y los productores comenzaron a preparar el siguiente concurso.

   Dos meses después del final de “La Mansión del Gran Verdugo” comenzó el proceso de selección de los participantes del siguiente programa. Miles de jóvenes hacían cola en la puerta de los estudios de la cadena esperando su gran oportunidad."

FIN
                                                                            
© Miguel Ángel Gómez Juárez

2 comentarios:

Julio dijo...

¡Genial!.

Miguel Ángel dijo...

¡Gracias, compañero!