lunes, 27 de febrero de 2012

El mapa del cielo

Ten cuidado con lo que deseas... puede hacerse realidad.

El Mapa del Cielo (ed. Plaza & Janés, 2012) de Felix J. Palma es una gran novela, escrita de forma majestuosa, que nos muestra el poder irresistible del amor y nos invita a dejar volar nuestra imaginación y nuestros sueños, pero con una inquietante advertencia, ¿Qué ocurre cuando los sueños se convierten en pesadillas? ¿Tenemos que dejar de soñar?


En su anterior novela, El Mapa del Tiempo, el eje de la historia era el personaje de H. G. Wells y su novela La Máquina del Tiempo. En esta ocasión, el argumento gira nuevamente en torno al escritor, pero en esta ocasión con su novela La Guerra de los Mundos como punto de partida. La novela es continuación de la anterior, aunque se puede leer de forma independiente.

Felix J. Palma nos obsequia con un estilo narrativo hipnótico. En la primera parte de la novela nos atrapará con unos personajes y unas situaciones sorprendentes, en las que conviven lo extraordinario y lo cotidiano, con giros en la trama que nos dejarán sin respiración. En la segunda parte, la novela baja el nivel y la historia se vuelve previsible, para mi gusto sobran 200 páginas que no apartan nada a la trama. Pero cuando parece que la novela culminará de forma decepcionante, el autor da un nuevo giro para dejarnos con un gran sabor de boca.

La primera historia de la novela se desarrolla en el año 1830, con el explorador Jeremiah Reynolds a bordo del Annawan, liderando una expedición al Polo Sur con el objetivo de hacer un agujero para llegar al centro de la tierra. Lo que les espera en el hielo será aún más extraordinario que su utópica misión.

Nos trasladamos después al año 1898 para encontrar al escritor H. G. Wells, con su novela La Guerra de los Mundos recién publicada y disfrutando de gran éxito. Pero Wells se siente decepcionado, ya que los lectores se han quedado con lo superficial, con la terrible posibilidad de que Marte estuviera habitado y pudieran invadir la tierra y no han captado su “demoledora crítica contra el desmesurado espíritu imperialista británico, que aborrecía hasta la nausea".

Wells acude a una taberna para encontrarse con Garrett P. Serviss, un escritor norteamericano que se ha atrevido a escribir una continuación de la novela, sin su permiso, y con un contenido que Wells considera un insulto. Serviss lleva tiempo insistiéndole para que de su aprobación a la obra, y Wells concierta el encuentro para hablar de forma clara y contundente. Pero Serviss le tiene preparada una increíble revelación en un lugar misterioso y enigmático que oculta secretos inimaginables.

Por último, en la misma época, encontramos a Emma Harlow, bisnieta de Locke, un periodista que décadas antes engañó a toda una sociedad imaginando que la luna “albergaba la magia que el ser humano necesitaba para sobrellevar su existencia” creyendo que “los hombres necesitaban soñar, y él les había invitado a hacerlo”. Emma heredó un “mapa del cielo” inventado por su bisabuelo y que había pasado de generación en generación, pero no había heredado la capacidad para imaginar e inventar de su antepasado y vivía una existencia monótona en la que nada le satisfacía.

Emma sufre el acoso de Montgomery Gilmore, un millonario persistencia en su deseo de casarse con ella pero al que Emma detesta. En un último intento por conquistarla, Gilmore le envía una tarjeta: “Querida señorita Harlow, no sé lo que desea, pero le aseguro que yo puedo dárselo, aunque sea imposible”. Emma ve en esta propuesta la oportunidad para quitárselo de en medio y le pide que reproduzca la novela de Wells y haga creer al mundo que la tierra está siendo invadida por marcianos. Pero no cuenta con que Gilmore está dispuesto a todo por amor…

A pesar de los altibajos que comentaba al principio, El Mapa del Cielo es una novela magistral, sorprendente, inclasificable, una historia original que nos atrapa desde el principio. Nos muestra un universo sorprendente, algo que lleva a algunos de los personajes a negar la existencia de Dios, criticando su pasividad y silencio, y también a reflejar la pequeñez del ser humano, “allí estábamos nosotros en nuestro insignificante planeta, ensimismados en nuestras guerras, orgullosos de nuestros logros, y absolutamente ajenos tanto a la majestuosidad del cosmos como a los conflictos que los sacudían”. Al leer este párrafo recordé las palabras de un salmista de la Biblia, “cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, ¿qué es el hombre para que en él pienses? ¿qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?” (Salmo 8:3-4), mostrando que Dios no está en silencio y que el ser humano, a pesar de su pequeñez frente a la inmensidad del universo,  es objeto de su cuidado y atención.

El autor nos envía una invitación que es imposible rechazar,“sumérjanse en las páginas de nuestra historia, intrépidos lectores, y descubran qué es más fácil: sobrevivir a una invasión marciana o conquistar el corazón de una dama que no cree en el amor”. Comenzar la lectura es abrir nuestra mente a lo imposible y descubrir que “la verdadera Historia de nuestra época no es la que recogen los periódicos ni los historiadores. La verdadera Historia es casi invisible, discurre como un manantial subterráneo. Transcurre en las sombras y en silencio. Y solo unos pocos escogidos saben cuál es”. Otra pregunta queda en el aire a la espera de ser respondida por el lector: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar por amor?

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3 comentarios:

Marian dijo...

Ya tengo estos dos libros en mi cabeza desde hace tiempo. Los leeré poronto. Besos

Miguel Ángel dijo...

Yo no le hincado el diente al "Mapa del Tiempo", pero se me ha abierto el apetito leyendo esta secuela...

El lector indiscreto dijo...

Estoy impaciente por leer esa novela. Ya leí la otra, el mapa del tiempo, y me encantó.

Gracias por la reseña.