martes, 5 de abril de 2011

"Las cinco muertes del barón airado"

“La considerable riqueza de unos cuantos está edificada sobre la pobreza y la miseria de la mayoría”.

“Las cinco muertes del barón airado”, de Jorge Navarro (ed. Seix Barral, 2011), es una original novela ambientada en la Barcelona del año 1893, después del atentado del Liceo y nos ofrece una interesante investigación sobre un intento de asesinato, que contiene una dura crítica social realizada con un tono desenfadado y también divertido.


El protagonista indiscutible de la historia es Amadeo, barón de Castellfullit y Marqués de Bagur, el hombre más rico y poderoso del país, en el que se acumulaban todo tipo de cargos, Senador Vitalicio del Reino, presidente del Banco de Crédito Agrícola, Industrial y Comercial de Barcelona, de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza, Barcelona y Francia, del Círculo del Liceo y de la Cámara de Comercio de la ciudad. El barón es un personaje deleznable, prepotente, caprichoso, despectivo, tirano, mujeriego y antisemita. Su filosofía de vida es clara, “la única doctrina verdadera es la del dinero y la del poder”. Fue alcalde de Barcelona, pero decidió dejar de participar en la política oficial para dedicarse de lleno a la que juzgaba verdadera: “la que permanecía oculta, la que tejía y destejía intrigas y favores políticos con intereses mercantiles y económicos”.

La novela comienza con un viaje del barón a Madrid, en el que se entrevistará con la Reina Regente María Cristiana, con Sagasta, así como con Cánovas y otros destacados miembros del partido conservador. Preocupado por la creciente espiral de violencia y por los atentados anarquistas, su viaje tiene el objetivo de buscar aliados para dar un golpe de estado e instaurar “La Gran Causa”, que busca, “enderezar el rumbo de una historia de España marcada, no sólo por la decadencia territorial y económica, sino también por la política y moral.”

En torno a la figura del barón, se encuentran una serie de personajes que, por diferentes motivos, planean su asesinato. Por una parte, Sofía Riera, su joven amante, que busca vengar la muerte de su padre, torturado y asesinado por lo que ella cree un montaje de policía y Gobierno Civil y que colabora con el grupo anarquista al que perteneció su padre. Por otra parte, su esposa Eulalia, un personaje genial que nos ofrecerá los momentos más divertidos de la novela. Acostumbrada a soportar el desprecio de su marido y sus ligues y escarceos, acompaña a su amiga Dorotea en lo que se define como la versión femenina y catequista de Don Quijote y Sancho. Juntas, deshacen entuertos y realizan obras benéficas al mismo tiempo que surge una pregunta interesante, ¿es Eulalia tan boba como aparenta? Finalmente, encontramos a Salvador, el hijo del barón. Despreciado y humillado por su padre desde pequeño, creció con un odio visceral hacia su progenitor y se había casado con la hija de su principal opositor, convirtiendo a su padre en un enemigo temible que no desperdiciaba ocasión para ridiculizarlo. Pero no terminan aquí los candidatos a terminar con la vida del barón. Aparecerán más candidatos con motivos suficientes para convertirse en asesinos.

La segunda parte de la novela comienza con un cuádruple asesinato en el castillo del barón y otra muerte enigmática que convulsiona a la sociedad. El pintor Ramón Casas, cuya relación con el barón iremos conociendo, se verá implicado de forma directa en la investigación, así como el periodista de La Vanguardia Augusto Codina, que se encontrará en el centro del caso de forma providencial. Los diferentes personajes irán relacionándose de forma original hasta que finalmente el narrador nos ofrezca una sorpresa final que culminará una interesante novela.

Además del argumento entretenido y la ambientación histórica, la novela es una dura crítica a la avaricia y la hipocresía de las clases altas, representadas en el personaje despreciable del barón, del que iremos conociendo detalles y secretos conforme avanza la narración. Un reflejo del tono irónico y satírico de la obra lo encontramos en lo calificativos que el arzobispado realiza del protagonista “un hombre bueno, un santo varón, un hombre justo preocupado por la elevación de la sociedad, un hombre piadoso y venerable, un hombre de misa y comunión diaria…”. Después de conocer su vida inmoral, resulta esperpéntico leer esta descripción, en la que sospechamos que algo tendrán que ver las suculentas ofrendas realizadas por el barón…

En la parte final, el autor nos ofrece datos para conocer qué hay de realidad y qué de ficción en una novela cuya lectura resulta de lo más entretenida.

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2 comentarios:

Rosalía dijo...

Pues apuntada, creo que me puede gustar ...

Saludos!

Wenky dijo...

Yo lo he terminado hace una semana, me ha encantado, y lo recomendare, pues se lee rápido y te engancha rápidamente.