jueves, 15 de octubre de 2009

La novela definitiva sobre la CIA

“Robert Littell ha hecho con la CIA lo mismo que Mario Puzo con la Mafia”

Esta frase de la contraportada de la novela “The Company" (Una historia sobre la CIA), de Robert Littell (ed. Paidós, 2009), resume perfectamente el contenido de una descomunal obra con más de 1.100 páginas, que narra la historia de la CIA desde el año 1950 hasta el año 1995 de una forma rigurosa, exhaustiva, con un ritmo trepidante que nos lleva de viaje por la historia del mundo de una forma muy entretenida. Lo más interesante es que la historia es contada desde la perspectiva de los agentes, los verdaderos protagonistas de la guerra fría. De su mano, descubrimos los entresijos del mundo del espionaje, en un relato a ritmo de thriller que resulta apasionante.

El comienzo del libro es revelador de las intenciones del autor. La introducción nos sitúa en el año 1978, en el Vaticano, narrando el asesinato del Papa Juan Pablo I a manos de un personaje enigmático, el Calabrés. No hay lugar para dobles interpretaciones o a suposiciones, el libro narra con pelos y señales cómo se llevó a cabo el asesinato. A partir de aquí, la novela retrocede hasta el año 1950 para seguir contando los diferentes acontecimientos históricos con la misma claridad, sin tapujos, mostrando la realidad sin ningún tipo de censura.

Los protagonistas del libro son los miembros de la División Soviética de la CIA, desde el momento en el que son reclutados, pasando por diferentes acontecimientos relevantes y llegando hasta el final de sus carreras.

Harvey Torriti, “el Brujo”, es el responsable de la base de la CIA en Berlín. A sus órdenes se encuentra Jack, “el aprendiz del Brujo”, quién forma junto a Leo y Ebby lo que llegan a denominar “Los tres Mosqueteros”. El cerebro del constraespionaje americano es James Jesús Angleton quién se enfrentará durante toda la novela a su bestia negra, el ruso Starik.

Como contrapunto encontramos a Eugeni, espía ruso que tendrá un papel crucial en toda la trama. Durante toda la novela un personaje denominado Sascha, supuesto topo del KGB en la CIA, será la sombra que se cercenará sobre todos los fracasos en diversas operaciones y la obsesión de Angleton, quién hará todo lo posible por encontrarlo.

Estos son los personajes principales que nos harán asistir en primera persona a diferentes operaciones que nos harán ver la historia de la guerra fría, desde una perspectiva diferente. El pulso entre Estados Unidos y la Unión Soviética por dominar el mundo se convierte en un juego mortal entre espías en el que el más pequeño error puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso o, lo que es lo mismo, la vida o la muerte. No importa tanto quién tenga más aciertos sino quién cometa menos errores.

La presentación de los personajes en el año 1951 muestra la complejidad del mundo del espionaje. Frases y reflexiones de los protagonistas nos ayudan a entender este mundo en el que la línea entre el bien y el mal está por definir: “Para luchar contra un demonio lo mejor es convertirse en otro demonio”, “el espionaje es un intento de encontrar ventanas en las almas de los seres humanos”, “todos los que trabajamos en el contraespionaje tenemos una vena paranoica”.

La novela avanza al ritmo de pasajes del libro “Alicia en el país de las Maravillas” como metáfora. Después de la presentación en el año 1951, los diferentes personajes serán protagonistas de diversos acontecimientos:

1955: Ebby es enviado a Hungría para controlar la revuelta contra el comunismo. En un relato muy emotivo, el agente americano comprobará como su país abandona a su suerte a una población que había puesto en su ayuda todas sus esperanzas. Este episodio es el más conmovedor y desgarrador del libro por la implicación personal de Ebby con los ciudadanos húngaros.

1960: Jack será protagonista del desastre de la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba. En este suceso tendrá un protagonismo especial el presidente Kennedy, del que no se oculta ninguno de sus defectos ni su relación con la Mafia. Este es el episodio más hilarante, en el que se describen increíbles operaciones para terminar con la vida de Fidel Castro.

1974: En este apartado cobra protagonismo Manny, hijo de Ebby. Tendrá que controlar la deserción de un diplomático ruso que se convierte en un juego apasionante y mortal. El suceso estrechará el cerco sobre el topo del KGB en la CIA. El misterio de su identidad se mantendrá hasta el final.

Esto es sólo una muestra de las historias apasionantes que aparecen en la novela. Desertores, campañas de desinformación, agentes dobles, traidores, conspiraciones, engaños, juego sucio, todo era lícito para salir vencedores en la guerra fría. En el transfondo, un plan ruso que de tener éxito derrumbaría el poderío de los Estados Unidos...

Los episodios posteriores, situados en el año 1983 y 1991, nos llevan a Afganistán y al final de la Unión Soviética. Kissinger, Gadafi, Reagan, Gorbachov, Yeltsin, etc, aparecen por las páginas del libro mostrando el cambio radical que estaba sufriendo el mundo, aunque, como bien señala uno de los personajes:

“La guerra fría terminó… pero el juego continúa”.

2 comentarios:

Julio dijo...

El tema me interesa muchísimo, así que añado la novela a esa montaña de libros pendientes de leer... ufff, pero ¡gracias por la recomendación!.

Anónimo dijo...

me tenis que decir cual es la segunda parte o mas novelasparecidad ya que es interesantisima....