sábado, 6 de junio de 2026

Prosa literaria completa de Federico García Lorca

En el 90 aniversario de la muerte de uno de los grandes nombres de la literatura española de todos los tiempos, Galaxia Gutenberg publica Prosa literaria completa de Federico García Lorca, un volumen que reúne la prosa literaria completa del autor emblemático de la generación del 27: desde los textos juveniles hasta las conferencias de madurez y los poemas en prosa más radicales.

Un libro que dibuja el itinerario de un poeta que nunca dejó de escribir en prosa, aunque el mundo lo conociera sobre todo por su verso y su teatro.

 


El 15 de octubre de 1917, Federico García Lorca dejó escrito en una página titulada «Mística en que se trata de Dios» la siguiente anotación: «Federico 1 año que salí hacia el bien de la literatura». Así marcaba el nacimiento oficial de un escritor. Meses antes había muerto su maestro de música y con él se habían apagado sus aspiraciones como compositor e intérprete. Sin partituras y sin poder ir a París, el joven de Fuente Vaqueros volcó toda su creatividad en la hoja en blanco.

De aquellos primeros tanteos parte este volumen que reúne la prosa literaria completa de Lorca: desde los textos juveniles hasta las conferencias de madurez y los poemas en prosa más radicales. Aquí dialogan el Lorca adolescente que se rebela contra un Dios vengativo y sueña con un Jesús «socialista divino», el cronista viajero de «Impresiones y paisajes», el conferenciante que defendió el cante jondo y el poder de la lectura, así como el poeta rupturista que, junto a Dalí, escribió piezas tan audaces como «Suicidio en Alejandría» o «Amantes asesinados por una perdiz».

En estas páginas está el joven y comprometido Federico, el que denunciaba las injusticias, mostraba compasión por los que sufren y criticaba el patriotismo asesino y la religiosidad opresora. También asoma, entre líneas, la conciencia dolorosa de una sexualidad diferente en una Granada cerrada. Desde el recuerdo nostálgico de su infancia en «Mi pueblo» hasta la exaltación de la lectura como salvación del alma, este libro dibuja el itinerario de un poeta que nunca dejó de escribir en prosa, aunque el mundo lo conociera sobre todo por su verso y su teatro. Cuando se cumplen 110 años desde aquella declaración juvenil, estas páginas reivindican al Lorca prosista.

 

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 1898 - Alfacar, Granada, 1936) está considerado como uno de los grandes nombres de la literatura española de todos los tiempos, con un amplio eco internacional. Hijo del terrateniente Federico García Rodríguez y la maestra de primera enseñanza Vicenta Lorca Romero, su infancia transcurrió en la Vega granadina, donde aprendió sus primeras letras. Desde muy joven mostró un gran interés por la música y soñó con dedicarse profesionalmente al piano, bajo la influencia de su maestro Antonio Segura Mesa. En 1909 la familia se trasladó a Granada, donde completó los estudios de bachillerato y comenzó a cursar simultáneamente Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Granada. Sin embargo, su verdadera formación se desarrolló en el ambiente cultural de la ciudad, especialmente en la tertulia «El Rinconcillo» del Café de la Alameda. En 1918 publicó su primer libro, Impresiones y paisajes, fruto de los viajes de estudios realizados con su profesor Martín Domínguez Berrueta por Andalucía, Castilla y Galicia. Durante uno de esos viajes conoció personalmente a Antonio Machado. En 1921 apareció Libro de poemas, su primera colección de versos. En 1922 fue uno de los organizadores, junto con Manuel de Falla, del Concurso de Cante Jondo en Granada, mostrando su profundo interés por el folclore andaluz. Su consagración poética llegó con el éxito de lectores y crítica del Romancero gitano (1928), que lo convirtió en uno de los poetas más leídos de su generación. En 1929 viajó a Nueva York, acompañado por su maestro Fernando de los Ríos. Fruto de esta experiencia en Estados Unidos fue su libro póstumo Poeta en Nueva York. Tras su paso por la ciudad de los rascacielos estuvo tres meses en Cuba, donde trabajó en la obra teatral El público. ­

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