Os presento en esta entrada dos títulos de editorial Alba que pueden ser una buena compañía para entretenerse en vacaciones.
Summerhills
Summerhills (1956) empieza unos años después del final de Amberwell. Roger, aún militarizado, regresa al término de la guerra a la mansión familiar, donde encuentra a su madre bastante senil y a su hermana Nell al cargo de la casa y del pequeño Stephen, que ya tiene ocho años. Roger ha heredado bastante dinero de su fallecida mujer y, sintiéndose culpable por no carecer de él en los duros tiempos de posguerra en los que tanta gente se ha arruinado, decide destinarlo a una causa noble y útil a la comunidad. Se le ocurre la idea de fundar un colegio infantil y con ese objeto compra la enorme casa de Stark Place, donde vive su amiga de la infancia, Mary Findlater, con sus padres.
Las reformas de la casa y los preparativos para el colegio requieren la asistencia de arquitectos y profesores, una nueva galería de personajes que D. E. Stevenson suma con su peculiar habilidad a los ya conocidos de la familia Ayrton. Como en la novela predecesora, la autora contempla aquí las vicisitudes de una pequeña comunidad con buen humor y simpatía, y una fe inquebrantable en la renovación de la vida.
D. E. (Dorothy Emily) Stevenson nació en Edimburgo en 1892, hija de un ingeniero y constructor de faros, primo de Robert Luis Stevenson, y siempre vivió en Escocia. Fue educada en casa con institutrices y perteneció al equipo de golf femenino Scottish Ladies. En 1916 contrajo matrimonio con el comandante James Peploe. Después de la Primera Guerra Mundial, el matrimonio se instaló en Bearsden, cerca de Glasgow. Dorothy escribió su primer libro, Peter West, en 1923, al que siguió Mrs. Tim of the Regiment (1932), en el que daba cuenta de sus experiencias como esposa de un militar. En 1934 publicó El libro de la señorita Buncle (Rara Avis núm. 4), que tuvo un inmenso éxito, el cual se explicaba diciendo: «Escribo sobre personas que a todos nos gustaría conocer». A partir de entonces escribiría una novela al año, de las que vendería millones de ejemplares en Gran Bretaña y Estados Unidos; entre ellas se encuentran las dos continuaciones de El libro de la señorita Buncle (El matrimonio de la señorita Buncle en 1936 –Rara Avis núm. 10– y Las dos señoras Abbott en 1943 –Rara Avis núm. 15–), An Empty World (1936), Music in the Hills (1950) y Gerald and Elizabeth (1969). La escritora escocesa Aline Templeton ha caracterizado así su obra: «Cuando a la señorita Prims de Oscar Wilde le preguntaron por la novela en tres tomos que había perdido, dijo: “Los buenos acababan bien y los malos, mal. Eso es ficción”, y tal vez el atractivo de las novelas de D. E. Stevenson consista en que, para alivio general, cumplen esa regla». Murió en Moffat en 1973
El suicida más hermoso del mundo
La decimosexta entrega de la saga del detective Ricardo Blanco comienza, como suele acostumbrarnos, con una muerte extraña, más chocante esta vez porque se trata del supuesto suicidio de un empresario exitoso al que el viento parece favorecer. A partir de ahí, cuando a Blanco le encargan investigarla, se desata un infierno de amenazas, intrigas y cadáveres que lo enredan todo. El detective recorre calles y rincones de su ciudad y su isla para acabar topando con una caterva de hampones para quienes la vida, sobre todo la de los demás, no vale un céntimo.
Con El suicida más hermoso del mundo regresa José Luis Correa a su versión más negra, sin olvidar lo que el propio escritor considera innegociable: el estilo. Los lectores de sus novelas reconocerán pronto esa forma tan plástica, por lírica, de narrar y esa socarronería que lo impregna todo y que ha hecho del lenguaje la marca de agua del autor canario.
José Luis Correa
Nació en Las Palmas en 1962. Es profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. Sus primeros relatos cortos obtuvieron, entre otros, el Premio Julio Cortázar (La Laguna, 1998) y el Premio Campus (Las Palmas, 1999). Como novelista ganó el Premio Benito Pérez Armas (Santa Cruz de Tenerife, 2000) con Me mataron tan mal y el Premio Vargas Llosa (Murcia, 2002) con Échale un ojo a Carla. Pero acaso la aportación más significativa de Correa al panorama literario español tenga que ver con la creación de un personaje que ya forma parte del imaginario de la novela criminal actual: el detective Ricardo Blanco. La saga de este personaje se inicia con Quince días de noviembre (2003) y continúa con Muerte en abril (2004), Muerte de un violinista (2006), Un rastro de sirena (2009), Nuestra Señora de la Luna (2012), Blue Christmas (2013), El verano que murió Chabela (2014), Mientras seamos jóvenes (2015), El detective nostálgico (2017), La noche en que se odiaron dos colores (2019), Las dos Amelias (2020), Para morir en la orilla (2022), La estación enjaulada (2023), Un arpegio de lluvia en el cristal (2024) y El bebedor de coñac (2025), todas editadas en la colección Novela Negra de Alba. Su obra ha sido traducida a varios idiomas (alemán, finlandés, italiano) y goza de gran éxito entre los lectores del norte de Europa, tan aficionados a la novela criminal.









