La historia comienza en un acto de celebración de los 15 años de vida y éxito del periódico "El Espejo". El periódico se había ganado la fama de publicación seria a pesar del perfume de escándalo y amarillismo que envolvía su contenido, perfectamente calculado por su director. Era un diario de autor, en el que Rosales condicionaba todo y cocinaba las noticias a su gusto. Era un maestro para usar la mentira y camuflarla con malabarismos verbales.Rosales "necesitaba el halago y el peloteo como la hierba la lluvia" y en el acto estaban presentes todos los que "eran algo y los que intentaban serlo en los paisajes sociales, económicos, artísticos y políticos". El director había preparado varias sorpresas, que terminan con una escena ridícula y esperpéntica y la aparición de David Talmati para sabotear el acto, con una transmisión en directo en la que le acusa de envenenar a la sociedad "con un periodismo tóxico, donde la manipulación y la calumnia son la regla". Rosales está rabioso por sentir su amor propio humillado y comienza una campaña para intentar "convertir la esperpéntica celebración en un éxito calculado".
Los desencuentros entre Talmati y Rosales eran conocidos por todos, era público el odio y el desprecio que se profesaban. Para entender esta rivalidad, la novela retrocede hasta la infancia de Talmati en el Líbano, cuando éste se sentaba a los pies de su bisabuelo, a quien veneraba, para escuchar sus historias y enseñanzas. Por encima de todo, se quedó fascinado con la historia de los fenicios y los espejos: "El vidrio que usaban los fenicios reflejaba con exactitud la realidad, no se permitían los espejos que deformaran los cuerpos y los objetos porque detestaban la realidad". Se obsesionó con esta idea sobre los espejos, "¿Hay espejos que cambian la realidad? Si es así, ya no son espejos".
Su bisabuelo le advirtió sobre el peligro de estos espejos que "reflejan la realidad de manera diferente y la falsifican para engañar y sacar provecho, también para destruir. La distorsionan negando que lo hagan. Quienes lo manejan, los hacen pasar por verdaderos", anticipándole que esta simbología de los espejos la encontraría en el mundo del periodismo: "tendrás ocasión de ver bastantes ejemplos de ese periodismo verosímil con fines bastardos e incluso delictivos, aunque como son hábiles será difícil probar el delito".
Talmati se interesará por una fascinante historia protagonizada por un jeque y una bailarina de flamenco que mostrará el poder de la prensa para manipular y provocar una tragedia y que marcará sus acciones futuras.
Los laberintos del espejo volverá a situarse en la actualidad, después del incidente de la celebración del periódico. Talmati comenzará un proyecto conciliador entre palestinos y judíos que volverá a enfrentarle con Rosales, recordando sus enfrentamientos pasados y que culminará en un original final.
En palabras del autor estamos en una novela en la que aparecen muchos laberintos, "que son los de la mentira, la falsificación, la manipulación, que se dirigen a unos objetivos claros, como son el poder, la influencia y el dominio". Después de leerla, no miremos de igual forma las portadas de los periódicos.
En medio de un mundo en el que reina la mentira y la manipulación, cobran vida las palabras de Jesucristo hace dos mil años, que creo que resumen el sentir de la novela: "conoceréis la verdad y la verdad os hará libres".
(Reseña publicada en MujerdeHoy).
Nina Borg, enfermera de un centro de Cruz Roja recibe una llamada de su amiga Karin, también enfermera, pidiéndole que recoja una maleta en la estación central. La petición y la actitud de Karin resultan desconcertantes pero Nina acepta el encargo a regañadientes sabiendo que estaba en deuda con su amiga y confiando en que no sería nada turbio ya que "resultaba difícil relacionar a la cotidiana y alegre Karin con cualquier asunto turbio, ilegal o peligroso".
Después de sorprendernos con varios libros que analizan los entresijos del misterioso Club Bilderberg, Estulin continúa desvelando información confidencial, en esta ocasión bajo el formato de un thriller cuyo contenido se convierte en una revelación inquietante. El comienzo de la novela resulta fascinante y estremecedor. El autor nos informa sobre las atrocidades cometidas por la Unidad 731 de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Los experimentos y torturas señalados superan en atrocidad, aunque no en número, a los cometidos por los nazis. Pero también desvela el saqueo efectuado por los japoneses en el sudeste asiático, un tesoro robado y escondido por el ejército imperial durante la Guerra. La cantidad de oro supera en 10 veces a las cifras de las reservas oficiales de todo el mundo. Las potencias occidentales conocían su existencia y su ocultación "es la mayor conspiración de la historia de la humanidad". Este episodio será el punto de partida y la clave de toda la novela.
"Él se halla arrodillado al lado del cadáver de un caballero templario. La daga manchada de sangre en su mano… Juliana von Ehrenberg jamás olvidará esta escena. La empuja a descubrir la verdad. ¿Es su padre, el noble caballero, realmente un vil asesino?"
El protagonista de la historia es Alí Neuman, de etnia zulú, jefe de la policía criminal de Ciudad del Cabo. Alí no ha conseguido su puesto por la ley de discriminación positiva, sino por méritos, "había sido mejor que todo el mundo, era más inteligente; más rápido". El policía destacaba por su "repulsa por la corrupción que reinaba en casi todos los niveles de las administraciones". Pero estaba traumatizado y padecía insomnio crónico, ya que siendo niño fue testigo directo de la tortura y asesinato de su hermano y su padre, víctimas de las injusticias y brutalidades del apartheid.