sábado, 22 de julio de 2017

¿Por qué? Dios, el mal y el sufrimiento personal

¿Por qué ocurren cosas malas? 

Si Dios existe, ¿por qué no hace algo? 

¿Por qué me pasa esto a mí?

Estos son algunos de los interrogantes que son abordados de forma valiente y sincera por Sharon Dirckx en su libro ¿Por qué? Dios, el mal y el sufrimiento personal (Publicaciones Andamio, 2017).

Escrito desde una doble perspectiva, la de madre y científica, de la mano de una mujer que no es ajena al sufrimiento y cuyo marido lucha con una enfermedad crónica y degenerativa. Un libro que no nos va a dejar indiferentes, tanto por el impacto de los cinco testimonios que se incluyen, como por la profundidad y trascendencia de los interrogantes que se plantean y las respuestas que se proponen. Y es que, como bien se dice en el libro, "el dolor y el sufrimiento son universales. Nadie está exento". Y es en medio de estas experiencias donde surgen angustiosas y desesperadas preguntas que necesitan, en primer lugar, ser planteadas y tratadas, y en manos del lector quedará decidir si este libro también consigue que sean respondidas, si no en su totalidad, por lo menos en lo principal.


 Sharon Dirckxs es tutora y profesora del Oxford Centre for Christian Apologetics, y da conferencias en una gran variedad de contextos. Está doctorada en imagen cerebral y ha trabajado como investigadora en Reino Unido y Estados Unidos. Sharon está casada con Conrad y tiene dos hijos.

Con rigor y sensibilidad se enfrenta a una problemática que resulta trascendental, tanto por la misma experiencia del sufrimiento como por los interrogantes que éste plantea porque, como señala Raví Zacharías en el prólogo “el dolor, el sufrimiento y el mal son realidades indiscutibles y presentan la crítica más aguda contra la existencia de Dios”. Todos nos hemos hecho o hemos escuchado alguna de estas dos preguntas, que nos enfrentan a la dimensión personal y universal que el sufrimiento plantea: "Si existe un Dios bueno y todopoderoso, ¿por qué permite el sufrimiento?" y "¿Por qué me pasa esto a mí?" Dos preguntas que exigen respuestas, ante las que no podemos escondernos o dar la espalda, porque, en un momento u otro, vamos a tener que lidiar con ellas. 

La autora las aborda paso a paso, intercalando cinco testimonios que tienen que ver con las preguntas que se plantean y las respuestas que se ofrecen. De esta manera el libro se convierte el una herramienta práctica, donde teoría y práctica se dan la mano, mostrando una gran sensibilidad y tacto ante un tema complicado y difícil. 

El propósito de Dirckx es doble, tal y como adelanta en la introducción.  En primer lugar, se propone "responder a algunas preguntas que la gente hace acerca del sufrimiento. Si Dios es real, entonces debe hacer razones convincentes de por qué existe el mal y por qué permite el sufrimiento". El segundo propósito es "compartir las historias de personas normales que han sufrido (y aún lo hacen) de maneras diferentes, y cuya experiencia práctica apunta a que sí hay una fe particular que destaca entre las demás"

De esta manera, se buscan respuestas a interrogantes y dudas que surgen ante el sufrimiento personal y el mal en el mundo, como: ¿Por qué Dios creó este mundo sabiendo que sería un lugar de sufrimiento? Si es todopoderoso ¿Por qué no detiene el mal antes que ocurra? ¿Es la religión la causa de mucho sufrimiento? ¿Le importa a Dios el sufrimiento? ¿Por qué permite Dios los desastres naturales y las enfermedades? 

Al mismo tiempo los cinco testimonios que se presentan ponen voz a los interrogantes y a las respuestas que se van presentando. Cinco personas corrientes que en la mayoría de los casos disfrutaban de vidas felices, tranquilas, hasta que su mundo se hace pedazos de forma trágica e inesperada, o que fueron testigos de ello: 

- Unos padres que se enfrentan a una complicada y trascendental decisión cuando su bebé es diagnosticado de holoprosencefalia, una anormalidad rara y grave del cerebro, a los pocos meses de gestación. 

- Un hombre que ve cómo su vida se resquebraja cuando pierde a su mujer y a su hijo de dos años en un accidente de tráfico.

- Un colaborador de una ONG es testigo del horror y la miseria más absoluta en la Somalia de los años noventa.

- Una mujer cuya vida ha estado marcada por la esclerosis múltiple desde los veintiocho años.

- Una joven apasionada desde pequeña por la música y el canto, con graves problemas de autoestima con su cuerpo, a la que le diagnostican pólipos en las cuerdas vocales.

Cinco ejemplos de que el sufrimiento y el dolor están a la vuelta de la esquina y sacuden nuestras vidas de forma trágica y brutal. La autora presenta estos testimonios con gran sensibilidad, y aborda los interrogantes que el dolor plantea con realismo, reconociendo no hay respuestas a todas las preguntas, ni soluciones fáciles a los obstáculos que se presentan en el camino. Pero también lo hace con el convencimiento de que sí que hay suficientes respuestas para encontrar consuelo, esperanza y evidencias donde depositar nuestra fe. 

De forma clara y concisa la autora aborda problemáticas que se van presentando conforme avanza el libro, como pueden ser los silencios de Dios, el pecado, la libertad o la responsabilidad individual. Y también analiza cómo el Ateísmo, el Hinduismo, el Budismo, el Islam y el Cristianismo resuelven el problema intelectual del mal y responden a la gran pregunta: “Si Dios existe, ¿por qué hay tanto mal y sufrimiento en el mundo?”. De esta manera, se desmonta el tópico de que todas las religiones son igualmente válidas como "muletas para acompañarnos en los momentos difíciles y soltarlas una vez que volvamos a estar en pie". Hay respuestas más satisfactorias que otras, y hay evidencias para creer que "aunque no lo entendemos todo, todavía es posible creer en un Dios completamente amoroso, que está al control de los acontecimientos y al que le importan los detalles de nuestras vidas, y a la vez reconocer la realidad del mal y el sufrimiento”.

Estas afirmaciones no nacen de la soberbia ni la prepotencia, hay un reconocimiento de que no tenemos todas las preguntas contestadas, pero sí que hay respuestas convincentes en la Biblia, donde más de 500 veces aparece la pregunta "¿Por qué?" y donde, en medio del dolor y la maldad, apareció alguien con una esperanzadora y contundente invitación: "Venid a mí TODOS vosotros que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso” (Mateo 11:28). 

En uno de los testimonios del libro se narra como sus protagonistas encontraron consuelo en un libro que compraron en una librería en cuya puerta se podía leer: "Los libros cambian vidas". Creo que no hay mejor forma de resumir este libro y finalizar esta reseña.   

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