sábado, 5 de mayo de 2012

La ciudad de los ojos grises

La ciudad de los ojos grises, de Félix G. Modroño (ed. Algaida, 2012) es una novela ambientada en el Bilbao de principios del siglo XX en la que encontramos una historia nostálgica y melancólica que mezcla el género negro y la novela romántica, además de ofrecernos un cuadro realista de la transformación sufrida por la ciudad debido a la revolución de la industria del acero.


Nochebuena de 1914. Alfredo Gastiasoro, profesor de arquitectura, lleva varios años viviendo en París, aunque la Gran Guerra ha interrumpido sus clases. Alfredo ha encontrado la manera de poder leer “El Noticiero Bilbaíno” estando así informado de la actualidad de su añorada ciudad. De esta forma, leyendo el periódico, se enterará de que la mujer que amaba, Izarbe, ha aparecido ahogada en la ría de Bilbao.

Alfredo se había autoimpuesto el exilio por dos razones, un secreto confesado por su madre antes de morir y las circunstancias alrededor de su relación con Izarbe. Mujeriego, solitario y con un corazón vacío, su existencia ha sido un trasiego de lugares y gentes, un ir de aquí para allá en busca de algo que sabía que no iba a encontrar jamás porque estaba dentro de sí mismo. Hasta ese momento no había querido explorar en ese territorio, pero había llegado el momento de retornar a Bilbao y enfrentarse a su pasado.

En la ciudad se encontrará con sus viejos amigos, especialmente el comisario Zumalde con el que comenzará una investigación al descubrir que Izarbe pudo ser asesinada. A partir de aquí la narración de la investigación se alternará con sus recuerdos sobre la historia de amor frustrada con Izarde que nos ofrecerá las claves para entender qué ocurrió entre ellos.

Conforme avanza la narración, la historia se volverá cada vez más oscura y compleja, las revelaciones y sorpresas serán constantes hasta un giro final que culminará con acierto la trama.

La novela tiene dos protagonistas además de Alfredo. Por una parte su amada Izarbe, feminista, periodista y socialista, comprometida con los más necesitados y con una vida plagada de sorpresas. Por otra parte, la ciudad de Bilbao, que había cambiado en los últimos años a una velocidad de vértigo.

Alfredo nació en el año 1874 en una época en la que Bilbao dejaba de ser un pueblo e inició una frenética carrera hacia la modernidad. Gracias a la revolución de la industria del acero se había convertido en una de las ciudades más prósperas del viejo continente. La necesidad de abundante mano de obra había provocado una explosión demográfica y el aumento de las desigualdades sociales: “sobre el amplio valle social de los vascos se elevaron montañas y se abrieron abismos que transformarían para siempre su mapa humano”.

Estos cambios, que afectaban a toda la sociedad general, provocan en Alfredo un sentido de desconcierto, resistiéndose a la modernidad y desorientado porque los cambios no solo afectaban a lo artístico, que era su profesión, sino que “filosofía, religión y política, los auténticos motores del ser humano como ente social, también se veían condicionadas por el devenir de los nuevos tiempos”.

La investigación de Alfredo y la reconstrucción de su historia de amor se situarán en el marco de un contexto histórico de una época crucial, unos tiempos convulsos en lo social, político y artístico. Por las páginas de la novela desfilarán personajes como Miguel de Unamuno o Indalecio Prieto, en una sociedad en constante cambio, mientras el socialismo y el nacionalismo se abrían paso.

La ciudad de los ojos grises es la historia de un personaje que se sentirá como “un peón solitario en una partida de ajedrez” y que comprobará que “nuestras acciones siempre tienen un precio”.

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