jueves, 5 de abril de 2012

Despídete de tu madre y serás rey de España

Despídete de tu madre y serás rey de España (ed. Espasa, 2012), del escritor y periodista Abel Hernández, destacado cronista de la Transición, es el relato de la infancia y juventud del rey Juan Carlos, que abarca desde su nacimiento prematuro en Roma en el año 1938 hasta el trágico accidente en el que murió su hermano Alfonso, ocurrido el Jueves Santo de 1956.



El libro es algo más que una biografía de esta etapa del rey, es “la reconstrucción histórica de toda una época, salpicada de noticias y anécdotas relacionadas con la vida íntima y la actividad social de los miembros de la familia real”. A través de un relato ameno, con múltiples anécdotas y episodios curiosos, el autor nos presenta aspectos desconocidos de la infancia del rey.

La narración se centra más en la dimensión humana que en los condicionamientos políticos, añadiendo un tono más sentimental y permitiéndonos profundizar en la psicología del rey. Desde el momento de su nacimiento, su vida ha estado marcada por una serie de características únicas, señalando ya lo que sería el resto de su vida. El 5 de enero de 1938 la familia real se encontraba exiliada en Roma, mientras España se desangraba en una guerra civil. El parto se adelantó, y su padre se lo perdió porque se encontraba lejos, a 200 kilómetros, cazando.

Su llegada al mundo vino rodeada de sorpresas, algo que ha sido una de las características de la vida de don Juan Carlos, “no ha dejado a sorprender constantemente a unos y a otros, a monárquicos y republicanos, incluido a su propio padre”. A partir de aquí comprobaremos la dureza de la educación fijada por su padre don Juan, provocando que los deberes institucionales sofocaran su niñez, “la verdadera patria de uno”.

“Juanito”, como era conocido entonces, “perdió su infancia, abrumado por la enorme carga de responsabilidad que gravitaba sobre sus frágiles hombros y por la dureza con que su padre quiso educarlo”.

Seguiremos a “Juanito” en sus primeros cuatro años y medio en Italia, bajo “la dorada luz de Roma”. Desde el principio comprobó cómo la desgracia se cebaba en su familia, con todo tipo de tragedias personales y de dramas humanos.

Como “un desvencijado carromato de trashumantes”, la familia real se traslada en el exilio de Roma a Lausana, hasta que con 8 años don Juan envía a su hijo al frío internado de los padres marianistas de Friburgo. Alejado de su familia, don Juan Carlos “Experimentó por primera vez la dureza de la educación que don Juan quería para él y el sufrimiento por la ausencia del padre, que le acompañó ya como una constante durante toda su infancia y su juventud”.

Debajo de su exuberante jovialidad hay una tristeza en su mirada que el autor afirma que tuvo su origen entre las paredes de aquel frío caserón de Suiza. Según palabras del mismo rey, aquel “fue el adiós a la niñez, a u mundo sin preocupaciones lleno de calor familiar”.

Seguirá después su estancia en Estoril y otra etapa en el internado, hasta encontrarse en medio de la lucha entre dos enemigos irreconciliables y emprender en 1948 su viaje a España, convertido en “un peón de la partida que libraban a cara de perro Franco y su padre”.

El relato de esta etapa de su vida nos mostrará también sus primeros amores y el primer encuentro con doña Sofía en el año 1954. El libro finaliza con el trágico accidente en el que falleció su hermano y que marcó la vida de don Juan Carlos.

Un libro que aporta luz sobre una etapa crucial en la vida de nuestro actual rey.

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