viernes, 18 de marzo de 2011

"La investigación"

“La investigación” (ed. Impedimenta, 2011) es una original novela que mezcla los géneros policíacos y de ciencia ficción, escrita en 1959 por Stanislaw Lem, polaco de origen judío, escritor con una vida fascinante y unas ideas contrarrevolucionarias y provocadoras que aparecen reflejadas en esta obra. Lem fue miembro honorario de la SFWA (Asociación Americana de Escritores de Ciencia- Ficción), de la que sería expulsado en 1976 tras declarar que la ciencia-ficción estadounidense era de baja calidad.

El comienzo de la novela resulta cautivador y plantea una hipótesis inquietante. Gregory, un joven teniente de Scotland Yard, novato e inexperto, recibe el encargo directo del inspector jefe para investigar una serie de extraños sucesos que se están produciendo en diferentes zonas de Londres y que suponen un enigma indescifrable para la policía.

En un principio, varios cuerpos fueron manipulados y movidos en los depósitos de cadáveres y, posteriormente, habían comenzado a desaparecer. Se estaba extendiendo el rumor de que los muertos estaban resucitando. La policía no encuentra una explicación lógica y la investigación adquiere unos tintes sobrenaturales que Gregory no está dispuesto a seguir. El inspector le dice que debe quitarse toda clase de prejuicios para poder investigar, pero él está dispuesto a aceptar cualquier explicación racional que elimina el elemento sobrenatural. Se niega a creer en un milagro.

El desarrollo del caso sumergirá a Gregory ante una serie de episodios desconcertantes, al mismo tiempo que crecen sus dudas sobre la razón por la que él ha sido la persona encargada de liderar la investigación. Entrará en un juego de sospechas, mientras su vida personal se verá perturbada al producirse extraños sucesos en su casa que tampoco tienen explicación.

La novela se sigue con interés y, a pesar de que las expectativas que se crean no resultan satisfechas al final, la obra planeta interesantes reflexiones sobre los límites de la razón y de la ciencia. Destaca la figura de un científico que buscará todo tipo de explicaciones a cual más surrealista y los esfuerzos de Gregory por encontrar una solución racional, eliminando todo elemento milagroso. De esta forma el autor consigue sembrarnos la inquietud, cuestionar la realidad y los esquemas establecidos. Al dudar de la misma muerte, no podemos sino replantearnos la naturaleza de nuestro ser y nuestra vida.

Las reflexiones espirituales de Gregory también resultan interesantes, enfrentándose a toda realidad espiritual, rechazando los elementos milagrosos de la Biblia y aceptando que Jesús fue un demente, algo que ya planteó C. S. Lewis, el autor de “Las Crónicas de Narnia”, al afirmar que Jesús solo pudo ser tres cosas: un loco, un mentiroso o quién dijo ser, el Hijo de Dios. Rechazadas las dos primeras hipótesis por improbables, quedaría la tercera opción con todo lo que eso conlleva…

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1 comentario:

Espe dijo...

Conozco al autor, pero no he leído nada suyo. No sabía que lo hubieran expulsado de la SFWA por decir lo que pensaba... ¡Viva la libertad de expresión!