viernes, 2 de abril de 2010

"El candor del Padre Brown"

El escritor británico G.K. Chesterton, publicó en 1911 "El candor del padre Brown" (ed. Alianza, 2010), un libro de relatos en el que apareció por primera vez el padre Brown, un sacerdote católico de apariencia ingenua, pero con una perspicacia fuera de lo común. Los relatos mezclan la trama policíaca con profundas reflexiones espirituales.

Chesterton, bautizado de niño en la iglesia anglicana, fue un agnóstico practicante que terminó volviendo al cristianismo. Sus obras influyeron en otros escritores cristianos como C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien y, entre sus frases más conocidas, tenemos una que demuestra la agudeza y lucidez de este escritor: "cuando el hombre deja de creer en Dios, empieza a creer en cualquier cosa". La originalidad de los relatos del padre Brown es que estamos ante un investigador a la altura de Holmes y Poirot pero que, además, se preocupa por el alma del ser humano.

En este libro encontramos doce relatos que podemos dividir en dos partes. En los cuatro primeros, tenemos la presentación del personaje principal. En "La cruz azul", Aristide Valentín, jefe de la Policía de París considerado el investigador más famoso del mundo, llega a Londres para proceder al arresto más importante del siglo, el de Flambeau, un criminal al que ha buscado por toda Europa. Se celebra un Congreso Eucarístico y sospecha que el criminal puede acudir disfrazado. Valentín llega a Londres en el mismo barco que el padre Brown. La presentación del sacerdote es de lo más reveladora. El policía, un escéptico y activista anticlerical, se burla del cura por tener "una cara tan redonda e inexpresiva como un buñuelo" y le califica de "sencillez bobalicona", "mezcla de paletería y sencillez beata". Esta descripción será algo repetitivo en todas las personas que conozcan al sacerdote, en apariencia despistado, tratado con desdén, pero cuya inteligencia y capacidad para destacar los pequeños detalles, sorprenderá tanto a policías como a criminales.

En estos cuatro primeros relatos, asistiremos a un sorprendente duelo de cerebros que culminará en "Las extrañas pisadas" con la conversión de Flambeau, algo novedoso dentro del género policíaco. Brown no se preocupa únicamente de atrapar al asesino, sino que se acerca al criminal con misericordia cristiana ofreciendo el perdón. En el Hotel Vernon se reúnen "Los doce pescadores auténticos", un exclusivo y selecto club. El relato se convierte en un crítica dura contra la aristocracia (algo que se repetirá en más ocasiones). Cuando Brown resuelva el caso de un ingenioso robo producido en el Hotel y desvele el arrepentimiento del ladrón, los aristócratas mostrarán su desprecio, a lo que el sacerdote contestará "Raro, ¿verdad?, que un ladrón y un vagabundo se arrepienta, cuando hay tantos hombres que son ricos y están a salvo y siguen siendo duros y frívolos, sin dar fruto ni para Dios ni para el hombre".

A partir del quinto relato, "El hombre invisible", encontramos a Flambeau instalado como detective privado en Inglaterra y ayudando a Brown en la resolución de los casos. En algunos de ellos, su pasado será clave, como "La forma errónea", cuando se encuentra con un poeta adicto al opio que fue su amigo cuando llevaba una vida descontrolada o "Los pecados del príncipe Saradine", un personaje que le envío una carta cuando era el rey de los ladrones: "Si algún día se retira usted y se vuelve honrado, venga a verme. Quiero conocerlo, porque he conocido a todos los grandes hombres de mi época". Acompañado de Brown, Flambeau embarcará hacia la isla donde vive el príncipe y donde se producirá un enigmático duelo a muerte. Los casos que tendrá que resolver Brown desvelarán las miserias del corazón del hombre, como la envidia, la avaricia y los celos; se adentrarán en terrenos en apariencia sobrenaturales, como la existencia de un criminal invisible o la práctica de magia negra.

La capacidad de Brown para conocer la naturaleza humana será clave para la resolución de los crímenes ya que "un hombre que apenas hace otra cosa que escuchar los verdaderos pecados de los hombres no puede ignorar totalmente la maldad humana". Chesterton realiza varias críticas en sus relatos a la intolerancia contra el cristianismo, pero también a la iglesia Anglicana y a los cristianos nominales, como en "Los tres instrumentos de la muerte" donde califica a uno de los personajes como "uno de esos católicos negligentes que nunca se acuerdan de su religión más que cuando están realmente en apuros". También se desvelan los engaños de grupos sectarios como el que aparece en "El ojo de Apolo", un caradura que establece su cuartel general encima de la oficina de Flambeau y que se había inventado "Una de esas nuevas religiones que le perdonan a uno los pecados diciendo que nunca los cometió uno". El padre Brown defiende la racionalidad del cristianismo y la convivencia entre lo racional y lo milagroso, convencimiento que le llevará a no desechar en principio lo sobrenatural, aunque posteriormente siempre encuentre una explicación lógica.

Los relatos de Chesterton son una alegoría de la naturaleza humana necesitada de ser restaurada, "la única enfermedad espiritual es el creerse que uno está completamente bien". Su preocupación por la salvación de los criminales no le impedirá dedicar todos sus esfuerzos a resolver los crímenes, aunque con la certeza de que la verdadera justicia la encontraremos en el más allá. Cuando le preguntan si cree en el destino, contesta "No, creo en el día del juicio final. Las cosas que ocurren aquí no parecen significar nada; significan algo en alguna otra parte. En alguna otra parte, el verdadero culpable recibirá su merecido. Aquí a menudo parece recaer sobre la persona indebida". El padre Brown es un detective peculiar, que sorprenderá por su inteligencia, pero también por su caridad cristiana que le lleva a ser crítico con los que se atreven a juzgar al mundo y fulminar al pecador, como ocurre en el relato "El martillo de Dios". Brown denuncia el crimen y lo desenmascara, pero muestra perdón y misericordia hacia el criminal que se arrepiente, tal y como Dios hace con el ser humano.

(Reseña publicada en MujerdeHoy).

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