domingo, 4 de abril de 2010

"El judío errante", una gran novela de César Vidal

“¿Ha oído hablar de Jesús de Nazaret? Imagino que sí. Bueno, pues yo lo conocí”.

Estas palabras no serían extrañas, si no fuera porque son pronunciadas por un judío, en Jerusalén… ¡en el siglo XXI!

El protagonista de la novela “El judío errante”, de César Vidal (ed. Grijalbo, 2008), se encuentra en Jerusalén realizando una tesis sobre el Segundo Templo. Visitando la explanada de las mezquitas, se encuentra con un judío que afirma ser “el judío errante” de la leyenda y estar vivo desde hace 2.000 años. El protagonista escucha al judío con incredulidad creyendo que es un loco, mientras espera a un amigo con el que ha quedado. Ante el retraso de su amigo, tendrá que seguir escuchando el relato del judío, al que atiende primero con escepticismo, después con cierta curiosidad y, finalmente, con fascinación. Esta es la idea principal de una novela de las novelas más originales que ha escrito César Vidal.

El relato del judío se remonta hasta la época de Jesús. Asistimos a una descripción exquisita de la Jerusalén del siglo I con el templo como principal protagonista.

Entonces, la clave del perdón de los pecados, de la cercanía de Dios, de la proximidad con el Altísimo estaba ahí enfrente. Además, estaban los pastores que proporcionaban rebaño tras rebaño al Templo para los sacrificios, y los herreros que mantenían debidamente afilados los útiles para el holocausto, y los músicos que entonaban las melodías propias de cada festividad, y los sastres que se ocupaban de las vestimentas de los sacerdotes y los curtidores que aprovechaban las pieles de las bestias ofrecidas por Dios”.

El judío explica cómo era la situación de Jerusalén en aquella época y cómo reaccionó ante las enseñanzas de Jesús al afirmar éste que era el Mesías. Indignado por estas afirmaciones del nazareno, se cruzó con él accidentalmente cuando era llevado para ser crucificado.

Maltratado, brutalmente flagelado, Jesús se acerca a él y le pide ayuda: “¿Podrías darme un poco de agua mientras descanso en tu puerta?”
La respuesta del judío es cruel: “Márchate de aquí”.
Jesús entonces le maldice: “Yo descansaré dentro de poco, pero tú… tú seguirás vagando por este mundo hasta que yo regrese”.

Ha que señalar que este encuentro es una curiosa leyenda muy alejada de la realidad. Según el relato bíblico, los que crucificaron a Jesús, romanos y judíos y los que se encontraron con él durante el camino hacia la cruz, sólo encontraron palabras de perdón, amor y de misericordia. Fueron los mismos judíos los que expresaron su propio juicio: “Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

Desde ese momento el judío inició un peregrinaje en el que perdió todo lo que quería y se quedó en la más absoluta soledad: “Sólo me quedó la angustia de vivir por los siglos de los siglos”. El judío errante narra cómo Jerusalén fue destruida por el ejército de Tito, en un relato espeluznante de un acontecimiento que cumple de manera increíble lo profetizado por Jesús 40 años antes en la predicación del Monte poco antes de morir. A partir de aquí, la historia del judío errante ilustra el peregrinaje del pueblo judío. Describe las persecuciones e injusticias sufridas por su pueblo, señalando también sus propios fallos y errores. Una nación que lucha por ser libre pero que se enfrenta a su propia desobediencia por haber rechazado al Mesías.

El judío recorre lugares como Petra y Éfeso hasta llegar a Sefarad, donde se encontrará con la persecución bajo los visigodos y la posterior llegada del Islam como una apisonadora. Por supuesto, también se narra la expulsión de los judíos en 1492, aunque se centra en unos episodios ocurridos 100 años antes que aportan una visión nueva sobre la situación de los judíos en Sefarad.

Recorrerá después, Francia, Viena, Holanda, asistiendo a acontecimientos como la Reforma, la Ilustración, la Revolución Francesa, el nacimiento del movimiento sionista, las raíces ocultistas del nazismo en una sociedad en plena decadencia moral. Tiene también un primer encuentro con Hitler antes de la 1ª Guerra Mundial. Por supuesto, llegamos finalmente al Holocausto y a la creación del Estado de Israel.


Por las páginas del libro desfilan también personajes como El Bosco, Rembrandt, Cromwell, Marx y Freud, por cierto, los dos últimos no salen muy bien parados. Pero lo más interesante son las referencias a la figura de Jesucristo y su rechazo por parte del pueblo judío. Se señala el cumplimiento de las profecías mesiánicas, especialmente la profecía de las setenta semanas de Daniel y, una muy curiosa, la profecía sobre Siloh que hizo Jacob y aparece en Génesis, el primer libro de la Biblia. También hay una interpretación muy interesante del libro de Apocalipsis que se escapa de lo que comúnmente aceptado.

En el libro también aparecen los judíos mesiánicos y protestantes que ayudan al judío errante, demostrándole el amor de los cristianos por el pueblo judío. Se aclara también el verdadero significado de Isaías 53 que los judíos interpretan como referente al mismo pueblo de Israel, pero que, claramente, es una referencia al Mesías y su cumplimiento se produjo de forma literal en la persona de Jesucristo.

El libro está repleto de constantes reflexiones sobre la historia y la religión dignas de analizar con detalle, como la inutilidad de reconstruir el templo: “Jesucristo ha muerto por los pecados de todo el pueblo. Ahora basta creer en Él para recibir un perdón mucho más perfecto que el que proporcionaban los sacrificios e expiación del Templo”.

El autor añade una nota final en la que explica lo que es realidad y lo que es ficción, como es habitual en sus novelas, enriqueciendo así la lectura del libro.

Una curiosidad, al final del libro se dice el nombre del amigo al que espera el protagonista. Se trata de Shai Shemer, una persona que existe en realidad, se trata de un judío convertido al cristianismo, al que he tenido ocasión de escuchar predicar su fe en un par de ocasiones.

(Reseña publicada en MujerdeHoy.org).

Puedes comprar el libro aquí: Popular Libros.

4 comentarios:

_SeLu_ Twitter dijo...

Cada vez que tengo la suerte de ver tu enlace por twitter, entro sin dudarlo. Muy bueno tu blog, me encanta y además también me gusta la lectura. Un abrazo y sigue así.

Miguel Ángel dijo...

¡Muchas gracias!

Ya sabes que siempre que quieras pasarte por aquí, serás bienvenido.

Un abrazo

B. Miosi dijo...

Debo leer este libro. Quería decirte que siempre paso por aquí, es un lugar estupendo para saber lo que se debe leer.

Blanca Miosi

Miguel Ángel dijo...

Hola Blanca

Todo un privilegio que visites este blog. Disfruté mucho leyendo tu novela "El legado, la hija de Hitler".