domingo, 20 de diciembre de 2009

"La vidriera carmesí"

La novela “La vidriera carmesí”, de Miguel Ángel Moreno (Grupo Nelson, 2009), es una historia dura y valiente, que se sale de los cánones a los que estamos habituados en el género denominado “ficción cristiana”.

La historia comienza un 23 de diciembre, durante la celebración de una Fiesta de Navidad en una iglesia protestante. En pocas páginas, el autor nos dibuja un retrato de varios de los personajes que forman el grupo de jóvenes de la iglesia. Rápidamente nos damos cuenta de que bajo una aparente “normalidad eclesial”, se esconden secretos oscuros que esperan impacientes por salir a la superficie.

Ismael, es “uno de los muchachos más prometedores de la congregación” y quiere casarse con Rebeca, la hija del pastor. Ella comprueba que no es fácil ser la hija del pastor. Sus padres la sobreprotegen, debido a que han tenido una triste experiencia con Sara, su hija mayor, que “seguía separada totalmente de todo lo relacionado con el cristianismo protestante. Nada quería saber de Dios, ni de la iglesia. Cuando cumplió la mayoría de edad se marchó de casa comenzando a vivir una vida completamente nueva”. Rebeca se encuentra con la oposición de sus padres y de toda la iglesia, ya que piensan que realmente no estaba enomarada, sino que se había encaprichado “del chico más prometedor del grupo”.

Josué, primo de Ismael, se siente atraído por Rebeca y espera impaciente el momento de poder decírselo. Emanuel, padre de Ismael, se da cuenta de las intenciones de su hijo e intentará evitarlo, aunque él también siente una pasión oculta y adúltera por otra mujer de la iglesia. Este cruce de sentimientos y pasiones ocultas, será clave en el desarrollo de la trama.

Pocos días después, el 1 de enero a la 01:00h, los jóvenes han quedado en casa de Josué para celebrar una fiesta de nochevieja. Rebeca acude más tarde porque ha discutido con sus padres y, durante el trayecto, sufre en la calle una agresión y es violada por parte de unos jóvenes del barrio.

Aarón, padre de Rebeca, ordena a los jóvenes ocultar lo que ha ocurrido. Aarón era un hombre “siempre empeñado en aparentar que su familia no tenía problemas”, preocupado por su imagen personal de “pastor perfecto”. Los jóvenes, presionados y confusos por su actitud, deciden obedecerle, y observan con estupor cómo “la persona bondadosa y sabia que conocían se había transformado en un ser oscuro, movido por retorcidos intereses que solo Dios conocía”. La conversación de Aarón con su hija, para convencerla de que oculte la verdad, es un reflejo de la actitud egoísta y ruín de este hombre, “Con Sara ya desatamos demasiadas opiniones negativas, y aya sbes que si un pastor no es capaz de gobernar su propia familia no es un buen pastor. Así que lo que te ha ocurrido esta noche no debe conocerse”.

La violación de Rebeca provoca en sus amigos un sentimiento de ira que les lleva a tramar un plan de venganza. Algunos de los jóvenes de la iglesia se niegan a tomar la justicia por su mano, pero Ismael consigue convencer a la mayor parte de los jóvenes, quienes “venden su alma al sentimiento de venganza”.

El plan de venganza es un aparente éxito, pero sus consecuencias serán imprevisibles. Los jóvenes entran en una espiral de violencia y la iglesia comienza a desmoronarse como consecuencias de los pecados sin confesar que sus miembros ocultan. En medio del caos, Ismael aparece como la solución a los problemas; su carisma ejerce un poder de seducción casi imposible de resistir. ¿Es la solución para los problemas de la iglesia o es un cáncer que terminará con la congregación? La respuesta a esta pregunta no sólo tendrá repercusiones sobre los miembros de la iglesia, sino que afectará de forma sorprendente a toda la humanidad. La historia se irá volviendo cada vez más complicada y oscura hasta un desenlace estremecedor.

La narracción nos sitúa ante situaciones en las que es difícil distinguir entre los moralmente correcto y lo incorrecto. Se planetan preguntas incómodas, como “¿Dónde está la fe verdadera?” “Quienes parecen cristianos de fe inquebrantable sucumben al pecado cuando se les somete a presión”. Observamos a cristianos que justifican acciones inmorales y anticristianas. Se manipulan textos bíblicos para adaptarlos a los intereses personales y hay una preocupación por la imagen externa, por la apariencia.

Pero en la novela también hay lugar para la esperanza, encontramos personajes que quieren seguir fieles a Dios, luchar por la justicia y son coherentes con sus creencias. Esta historia es un llamado a afrontar nuestros pecados, confesarlos y comprobar el poder liberador y restaurador del perdón de Dios.

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3 comentarios:

Miguel Ángel Moreno dijo...

¡Gracias, compañero!

Marina Kálice dijo...

Me ha gustado mucho la reseña de éste libro. veré si lo puedo conseguir. y ya viendo que usted es un adicto a los libros, le propongo uno muy interesante, del cual el nombre es "NAVEGANTES: no hay lugar" y será publicado a comienzos de enero en lulu.com
si quiere convencerse complétamente agrégueme a marinakalice@hotmail.com y le enviaré un adelanto.

Miguel Ángel dijo...

Hola Marina,

Gracias por la propuesta, estaré atento a la publicación.

Un saludo