sábado, 5 de septiembre de 2009

Lecturas para el nuevo curso (III): "La mano de Fátima"

“La historia de un joven atrapado entre dos religiones y dos amores, en busca de su libertad y la de su pueblo, en la Andalucía del siglo XVI”

Esta frase de la contraportada del libro nos ofrece una pincelada de lo que encontraremos en “La mano de Fátima” de Ildefonso Falcones (ed. Grijalbo, 2009), la segunda novela del autor de “La catedral del mar”. Al contrario de lo que me ocurrió con “Un mundo sin fin” de Ken Follet, esta vez la novela no me ha defraudado y creo que supera a “La catedral del mar”. No podemos hablar de una continuación, porque está ambientada en una época completamente distinta y narra una historia diferente, aunque la técnica y el estilo narrativo siguen siendo los mismos.

La novela comienza en el año 1568 con el acontecimiento conocido como “La rebelión de las Alpujarras” y termina en el año 1612, tres años después de la expulsión de los moriscos. El protagonista es Hernando, un joven morisco que vive atrapado entre dos culturas. Cuando su madre tenía 14 años, el cura del pueblo la violó y se quedó embarazado. El pueblo se apiadó de la muchacha violada pero no sucedió lo mismo “con el fruto ilegítimo del estupro” .

Los curas le educaron y le enseñaron a “leer, escribir y contar” algo que después le ayudará a sobrevivir en medio del caos y el terror. Pero esto no le ganó el favor de los cristianos, que le discriminaban también por su origen morisco.

Su padrastro Brahim, su padrastro, se había unido al rechazo de la comunidad morisca, convirtiendo la vida de Hernando en un infierno. El joven se ve envuelto en la preparación de la insurrección de los moriscos, quiénes proclamaban: “en fin de año habrá nuevo mundo”.
Esperaban armar a más de 100.000 hombres. Querían aprovechar la debilidad de España, que no podía soportar más guerras, “no puede luchar en más sitios, pues ya lo hace en Flandes, en las Indias y contra los berberiscos y los turcos”. Finalmente fracasan al ser traicionados por el beylerbey de Argel y el Sultán de Constantinopla. Contaban con su ayuda pero éstos tenían otros planes.

El relato de las barbaridades cometidas durante la insurrección es aterrador y hace que Hernando pierda la inocencia y abra los ojos a una cruel realidad. En medio del caos conoce a Fátima, de 13 años, a la que salva accidentalmente. La chica lleva un colgante, “La mano de Fátima”, un amuleto que protege del mal. Hernando se queda cautivado por la belleza de la chica pero también Brahim, su padrastro, comenzando así una rivalidad entre los dos que se mantendrá a lo largo de toda la novela y que llevará al protagonista por caminos insospechados de dolor, tristeza aunque también de esperanza.

Además de Brahim, Hernando se ganará otro enemigo que le perseguirá a lo largo de toda la novela, causándole gran dolor y complicando hasta el límite su existencia.

Una vez derrotados, los moriscos son expulsados de Granada y algunos, entre ellos Hernando, se instalan en Córdoba. El joven sobrevivirá gracias a su inteligencia aunque caerá en el mundo del vicio y el contrabando. Su amada Fátima reprochará su actitud y Hernando se embarcará entonces en una difícil empresa, un plan para volver a conquistar Al-Andalus: “En Córdoba debemos vivir como ellos pretenden. Sólo así, sin darles problemas, engañándolos, podremos recuperar nuestras creencias”. Tendrá que engañar tanto a cristianos como a moriscos, “Debía leer y aprender los libros que los cristianos tenían escondidos. Transmitir los conocimientos y mantener vivo el espíritu de los musulmanes”. Se embarca en un doble juego “tienes que ser más cristianos que los cristianos y, a la vez, más musulmán que cualquier de nosotros”, con el que se gana la incomprensión y la enemistad de su pueblo y se arriesga a perder todo lo que ama.
Impulsado por sus deseos de justicia, se enfrentará al odio de sus semejantes, con la sombra amenazante de la Inquisición, mientras trama un plan que puede llevar a la unión entre las dos religiones, pero todo se complicará en una historia de conspiraciones, engaños, traiciones, vejaciones, etc.

La narración se desarrolla en un marco histórico perfectamente descrito, con sucesos históricos de fondo como la Reforma, la batalla de Lepanto, la armada invencible, la unificación de la Península Ibérica bajo una misma corona, la peste, etc.

Todo intento de buscar la tolerancia y el respeto es digno de mención. La novela refleja la crueldad e injusticias realizadas por ambos bandos, pero se centra principalmente en la expulsión de los moriscos. Las injusticias del pasado son dignas de denunciar para no volver a repetirlas. Creo que la solución no es buscar puntos de unión entre las dos religiones, simplemente aprender a respetarnos a pesar de que tener creencias totalmente diferentes. La fe no es algo que se impone por la fuerza, Dios mismo nos ha creado libres para creer en Él o rechazarle.

Hoy día, los que tienen que tomar nota de esto son los que aparecen como víctimas en el libro. Los cristianos mueren perseguidos en los países islámicos y en sitios como Turquía (paladín de la Alianza de las Civilizaciones), los cristianos viven bajo una constante amenaza.

Además, no olvidemos que esta frase pronunciada por uno de los moriscos: “Serás testigo de que nuestras profecías se cumplen y de que en al-Andalus volverán a reinar los creyentes”, podría estar sacada de un periódico de hoy.

Los aspectos religiosos de la novela también son interesantes.

- Algunos moriscos simpatizaban con los protestantes y huían a Francia para convertirse al cristianismo, pero renegando del catolicismo.

- En la novela queda reflejada una percepción del sexo aburrida para los cristianos en comparación con las “artes moriscas”, algo que contrasta con el contenido bíblico, donde hay un libro entero dedicado a la relación sentimental y sexual entre un marido y su mujer, “El cantar de los cantares”.

- El punto principal de desencuentro vuelve a ser la divinidad de Cristo. En el libro aparecen reflejadas las opiniones que dan más credibilidad a evangelios apócrifos como el de Bernabé que a los cuatro evangelios. Estas teorías han quedado superadas, la fiabilidad de los evangelios es algo que está demostrado como bien se señala en el libro El caso de Cristo”. De esta forma, pretender acercarse a la persona de Jesús sin reconocer que él mismo afirmó ser Dios, es algo que ningún historiador con criterio puede seguir manteniendo en la actualidad. Otro asunto es que creas o no lo que Jesucristo afirmó. Jesús no se presentó como un simple profeta, el afirmó ser Dios.

Como bien señaló C.S. Lewis, o Jesús estaba loco… o era un mentiroso… o, simplemente, era Dios... ¡Me quedo con la tercera!

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2 comentarios:

Daniel van Bemmelen dijo...

Me ha llamado la atención este libro, ya que soy de un pueblo a unos kilómetros de "Las Alpujarras" llamado Alhendín, su nombre en árabe puede significar "higo chumbo" o "Nueva India". Me gustan tus comentarios, como por ejemplo el de ser tolerantes de verdad como lo es Dios con el hombre.

La portada del libro no se merece ni mencionarla. Con el tema tan bonito que tiene el libro... Y los lugares de los que habla... jejeje

Gracias por el blog

Miguel Ángel dijo...

Dani,

¡Qué buena tierra es Granaa...! Y, por supuesto... ¡Qué buenta gente los granadinos!